Denunciar crímenes de guerra no es un delito, es un deber moral

Denunciar crímenes de guerra no es un delito, es un deber moral
23 horas en su celda de 6 m2, desnudo e incomunicado y con una hora de ejercicio. ¿Eso es lo que se merece alguien que ha denunciado crímenes de guerra? Lo que si es un crimen es entregar en nobel de la paz a quien lo retiene por ello. Pincha en la foto y firma la petición en la página a la que te redirige. Después mira el vídeo y dime quien es el criminal: http://www.youtube.com/watch?v=7qpVnn2pz4w

lunes, 6 de junio de 2011

Guía breve para explicar qué es Democracia real YA

Ayer, en una discusión me di cuenta que en un mundo en el que nuestros razonamientos están basados en estereotipos y clichés, no se puede explicar nada, no vale la pena. Partimos de la base de que el mundo se divide en dos: los que tienen razón y los que no la tienen. Por alguna ley no escrita cada uno de nosotros estamos siempre incluidos en el grupo de los que tienen razón… y dentro de este grupo solo nos movemos con dogmas y creencias que no admiten discusión. Además siempre seguimos la voz de la “autoridad”, aunque muchas veces se contradiga con nuestras propias observaciones y que le pudiésemos llamar más autoridás o altoridá que autoridad porque no hace más que sentenciar medias verdades o, decir lo más conveniente “eso es mu complicado de explicá y no lo vas a entendé”.
El problema parte del batiburrillo que nos formamos a la hora de querer etiquetar este movimiento: ¿son las acampadas o son las manifestaciones? Cuando intentas explicar que, aunque de manera autónoma son las dos cosas juntas, pero separadas, hay quien hasta se ríe. DRY nos sacó a la calle el 15 de mayo y en Madrid la gente decidió quedarse en la Puerta del Sol, intentaron desalojarlos y decidieron acamparse, luego por efecto contagio se crearon distintas acampadas a lo largo y ancho de España y en muchos lugares de Europa y del mundo. Pero las acampadas no son DRY aunque se apoyen mutuamente.
Vale, de acuerdo, pero ¿qué piden, porque si a mí no me gusta algo tengo que saber que pondría en su lugar? A mi juicio, esa afirmación es falsa. Nosotros no somos políticos, somos gente de la calle que sabemos que nuestros gobernantes no están gobernando, y no solo en España, sino globalmente, en aras de conseguir lo que las personas, los seres humanos necesitamos. Están gobernando de espaldas al pueblo, velando por sus intereses y por los de una elite que, necesariamente es minoritaria. Sabemos lo que no queremos y sabemos que lo que no queremos es lo que estamos recibiendo. Entonces queremos intervenir a la hora de tomar decisiones que nos impliquen como personas, que nos impliquen como deudores de situaciones en las que no tuvimos oportunidad de elegir. Por eso pedimos democracia real y no una cuasi democracia que solo sirve para perpetuar esta situación y que además no entiende de ideologías previas al poder.
Pues ¿por qué no se convierte en un partido político? Porque partimos de la base de que es el sistema lo que está corrompido, que no hay que cambiar a los actores, hay que cambiar el sistema. Los actores juegan un papel secundario en esta situación, pongas a quien pongas a jugar con reglas amañadas va a perder, está previsto. Hay que cambiar las reglas del juego, mientras esto no se haga perderemos siempre y no hay que olvidar que el poder radica en los pueblos no en los gobiernos. Tenemos que volver a aprenderlo y tenemos que creérnoslo e intentar aplicarlo.
Pero el sistema asambleario es inoperante y poco práctico ¿Qué vamos a estar 46 millones de personas levantando la mano cada vez que se apruebe una ley? En este punto hay que aclarar que la democracia participativa que demandamos no es asamblearia porque tendría que ser, necesariamente representativa por cuestiones prácticas, si no por medio de referendums que ya se practica en muchos países y que estos tienen que ser vinculantes, no solo consultivos como lo son aquí en España. Para cuestiones con consecuencias económica o socialmente importantes, como puede ser la ratificación del pacto del euro debería contar con nuestra aprobación explícita, no estaba en el programa electoral que presentó Zapatero en las elecciones generales, por lo tanto no le hemos autorizado a hacerlo. Nuestros políticos y nosotros, como sociedad civil, deberíamos de tener claro el hecho de que las elecciones se hacen en base a un programa electoral y que su no cumplimiento es publicidad engañosa y no permitir que siga como hasta ahora siendo un cheque en blanco para ganar las elecciones a costa de prometer lo que sea sin ningún tipo de obligación para cumplirlo.
Pero, reclamar democracia en España es un sinsentido, en España tenemos democracia: a mi juicio, esto es otra falsedad. En España no hay democracia, desde el momento en que la sociedad civil en su mayoría no se siente escuchada ni tenida en cuenta, no se puede hablar de democracia. Tampoco podemos hablar de dictadura porque bien es cierto que los gobernantes salen elegidos por sufragio universal y este es voluntario. Pero la democracia es más que poder votar a unos representantes o a otros, es poder decidir en determinadas cuestiones en las que vamos a estar directamente implicados, es poder aplicar correctivos en el caso de que se produzcan fracturas entre lo que hacen los gobernantes y lo que deberían hacer. Necesitamos una democracia firme, con su separación de poderes real, de tal manera que uno vele por el cumplimiento del otro y no como ahora en que se solapan. Necesitamos que los votos cuenten por igual, que se elimine la ley D´Hont para el reparto de los escaños, para que entren más voces en el parlamento y para que estemos mejor representados porque 46 MM no pueden estar representados por 2 ó 3 partidos, eso no es real, eso no nos representa….
En resumen, no hay peor ciego que el que no quiere ver. Estoy convencida de que más del 90% de los españoles y extranjeros que viven en este país están de acuerdo con este movimiento, pero no encuentran el punto de conexión con él y se empeñan, como en una cruzada, en buscarle los defectos para que fracase… ignorando que su fracaso es nuestro fracaso como sociedad.
Pilar Gayoso

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